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Respuesta: Eso es casi lo que querían que la Biblia dijera. Pero tenemos que tener mas reverencia a la Palabra, y no ser impacientes, uscando en una concordancia prohibiciones que nos convienen: Es cierto que en Antiguo Testamento en los pasajes citados prohíbe que los judíos se hagan marcas en el cuerpo, y es cierto que esas practicas estaba relacionadas con rituales de religiones como la cananea y otras de aquellos lugares que Dios dice, son abominables. Pero, estamos hablando de las mismas cosas? Los Masai de África, los japoneses, etc, se hacían marcas en el cuerpo para representar rituales de virilidad, de llegar a la edad adulta, y otras cosas que no tienen que ver con satanismo ni mucho menos. Eran expresiones culturales. Los jóvenes de hoy se tatúan por presión de grupo, por moda, porque su cantante preferido lo hace, o por reclamo a la sociedad. ¿Nos damos cuenta? No podemos decir que tatuarse es malo, y que la Biblia lo prohíbe, porque no estamos hablando de la misma cosa, y porque no somos creyentes del Viejo Pacto. Los mandatos del Antiguo Pacto, dice el libro de los Hebreos, eran la sombra de lo que venia, y todos esos mandatos y rituales se hicieron realidad en la persona del Mesías que vino a cumplir todas esas ordenes y preceptos. Pablo muy bien definió las cosas cuando creyentes judíos querían tomar el Antiguo Testamento como norma: Les dijo que no debían poner sobre los hombros de los creyentes una carga que ni los judíos, por generaciones, habían podido soportar. Hech.15.10 No puedo tomar un mandato del Antiguo Testamento
y aplicarlo en la En resumen: La Biblia no prohíbe los tatuajes de hoy. Ahora, ¿cómo le decimos eso a un adolescente, que quiere seguir la moda, sin pensar mas allá, y cómo le decimos eso a los padres o lideres de la iglesia, que están listos a señalar al adolescente si se atreve a hacerse un tatuaje? Esa es la pregunta. Los creyentes de hoy tenemos libertad, y no estamos atados a los requisitos y mandatos de la antigua Ley. Tenemos que aprender a administrar esa libertad, y a formar a los uchachos para que vean la consecuencia de sus acciones, aprendan de sus errores y usen su libertad con cordura. A mí, personalmente no me agradan los tatuajes y los aretes en diversas partes del cuerpo. Pero cómo podemos enseñar madurez a los adolescentes si les prohibimos todo lo que nos pone incómodos? De aquí a poco tiempo estos jóvenes van a crecer y van a tomar sus propias decisiones. Tenemos que darles libertad y darles principios que les sirvan para educar a sus hijos. ¿Por qué no nos preocupamos de cosas de fondo? ¿Por qué nos incomoda tanto las apariencias cuando hay enseñanzas y convicciones que son mucho mas importantes? Si los jóvenes de hoy se tatúan, ¿no es más importante que tengan un devocional personal con Dios, que hablen de Jesús a sus amigos, ¿qué quieran hacer una diferencia en el mundo? Espero que la costumbre de los tatuajes se les quite, y mientras tanto, yo me voy a dedicar a hacer discípulos, a enseñarles a sobrevivir en esta mundo de tentaciones y a buscar a Dios y a amar a su prójimo.
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