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Tu disyuntiva la veo repetida con cierta frecuencia ente los líderes
de jóvenes de América Latina. Se trata de la lucha
de tus convicciones y tus palabras contra tus anhelos y la realidad
de lo que te pasa día a día.
Por un lado has aconsejado a muchos muchachos a no salir con chicos
no creyentes, y tienes todas las recetas, los versículos
y los sermones para aconsejarles que corten esa relación
sentimental que no conviene... Y de pronto te encuentras solo, sin
nadie que "te llame la atención", que te desafié,
que te de ganas de conocer. Así pueden pasar anos. Te mantienes
firme, y dejar pasar muchas "oportunidades" con gente
no creyente. Cuando miras atrás no te arrepientes, porque
sabes todos los sermones y el respaldo bíblico para saber
esperar.
Pero no viene nadie, y en un momento de dialogo en la Universidad
o el trabajo te sientes atraído por la inteligencia y la
madurez de una persona que justo cabe en el molde de la que no te
debes acercar. Y pronto esto se convierte en tu tormento secreto.
Cada vez te gusta más, y aunque sabes que no te conviene,
y que esa persona no tiene el mismo nivel espiritual que vos, ya
has perdido la paz. Empiezas a fantasear, y a jugar con la idea,
construyes una telenovela mental del idilio de "la filistea
con el cristiano", y lo mantienes como tu capricho secreto.
Solo que ahora empiezas a comparar esa chica con las muchachas de
la iglesia y todas te parecen bobas y lelas en comparación
con ella. "Que amplios horizontes, que conversación
tan ágil, que razonamientos tan desafiantes!...", dices,
y ya ninguna de tus alumnas de la clase de jóvenes se puede
medir con esta muchacha.
¿Te ha sucedido? Yo me he encontrado por anos, esperando
esa mujer que me sacuda, que este a mi nivel y con quien tenga conversaciones
profundas. He pasado por lo que tu pasas. Ya tengo 34 anos y entiendo
bien esa soledad del liderazgo mezclada con la soledad sentimental.
Pero tu puedes escoger cuanto ser usado por Dios. Y también
tienes las convicciones que has defendido y sabes defender bíblicamente.
Que harás con ellas? Momentos como estos nos llegan para
ver de que madera estamos hechos. Pablo le dijo a el joven pastor
Timoteo que debía "...presentarse a Dios aprobado, como
obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra
de verdad". Le dijo que debía apartarse de discusiones
inútiles y que todo el que sirve al Señor de apartarse
de maldad.
Ahora dime: ¿Con qué autoridad vas a quedar si tu
desoyes los consejos que tu mismo has dado? Si tienes en claro que
un no-creyente no representa la voluntad de Dios para un creyente,
¿cómo vas a caer tu mismo en esa seducción?
Pablo le continuo encaminando: Le dijo: "En una casa grande
no hay solamente instrumentos de lujo, sino de uso común.
La casa de Dios es similar. Los hijos de Dios van a ser usados en
la medida en que sean obedientes y sean coherentes.
Si alguno se limpia de estas cosas será un instrumento de
lujo para Dios. Que quieres ser? cuchara de plata o cuchara de palo?
Conozco a jóvenes que quiero mucho, en quienes he invertido
anos de consejos y trabajos. Pero ellos decidieron salir con no-creyentes
y acabaron casándose con ellos. Ahora Dios no los esta usando,
así de simple. Si es que siguen asistiendo a la iglesia,
los veo solos, sin sus parejas, Y los casos en los que veo un "feliz
desenlace" son pura gracia de Dios, son por el interés
del inconverso de buscar sinceramente a Dios. Pero no por eso han
dejado de pagar el precio. Frecuentemente el cónyuge creyente
tiene que hacerse cargo de su pareja, en lo espiritual, y pasan
años hasta que están a "la misma altura",
como para servir a Dios juntos de alguna forma. Además se
de muchos casos de desenlaces terribles, muchas heridas y arrepentimientos
tardíos.
Entonces, tu escoges: Ser fiel a la verdad que predicas o perder
la autoridad y la disponibilidad de Dios para usarte.
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