Mi sobrino de cuatro años estaba jugando a los ladrones con un amiguito de seis en el jardín. Me escondí entre unos arbustos para observarlos, y entonces vi que el niño mayo alzaba una vara y, con voz amanezadora, le decía a mi sobrino: - Tengo un cuchillo. Mi sobrino titubeó, pero en seguida recogió otra vara y respondió: - Y yo tengo un tenedor. Ingrid Philipp- Graafstal (Holanda) |