Un hombre entra muy molesto a una tienda a devolver un queso que acaba de comprar.
- ¡Oiga – le dice al dueño -, le pedí un queso suizo y medio uno holandés!
- ¿Y cómo lo distinguió? ¿Qué habló con él?
Enviado por Tatiana Mayorova (Rusia)
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