QUITO.- Una nueva contienda electoral en Ecuador y
una nueva posible carrera hacia el abismo, como en los últimos años, es la que
se iniciará hoy cuando 9.2 millones de ecuatorianos acudan a las urnas para
elegir presidente, vicepresidente y parlamentarios, en teoría para los próximos
cuatro años.
Rafael
Correa, de 43 años, economista de izquierda y ex ministro de Alfredo Palacios,
encabeza las últimas encuestas con 31.1% de la intención de voto, seguido por
el neoliberal millonario, Alvaro Noboa, de 55 años, quien aventaja (con 25.2%)
al socialdemócrata León Roldós (hermano del fallecido ex presidente Jaime
Roldós), quien obtendría 19%.
De
confirmarse los sondeos, y en vista de que ninguno de los candidatos obtendría
el 40% de los sufragios necesarios para ganar hoy, la segunda vuelta, el 26 de
noviembre próximo sería un canto a la polarización.
Un
populista de izquierda, Correa, y un populista de derecha, Noboa, definirían el
futuro incierto de un país que en los últimos 10 años, con ocho presidentes, se
erigió en el paraíso de la ingobernabilidad, fruto de un dolarización que ahoga
los salarios y el mercado interno, y de la fragmentación política y la égida
caudillesca del ex presidente socialcristiano León Febres Cordero, quien en
estas elecciones cuenta con su candidata: la diputada Cynthia Vitieri, de 40
años, y quien se ubicaría cuarta, con 11% de los sufragios.
Correa,
duro crítico de la dolarización implantada en 2000 por el gobierno de Jamil
Mahuad, aparece como un firme aliado del presidente venezolano Hugo Chávez y se
presenta sin candidatos a diputados que puedan apoyar su gobierno.
En
un hipotético gobierno suyo, Correa ya avisó que convocará a una Asamblea
Constituyente que "refunde el país", pero que tal como están las
cosas y la Constitución iría a colisionar de frente con el Congreso.
"Destruiremos
la partidocracia"
"Confiamos en ganar en primera vuelta y vamos a
destruir la partidocracia que tiene en vilo a este país", dijo Correa a EL
UNIVERSAL, luego de pedir la salida del país del jefe de la misión de la OEA,
Rafael Bielsa, por "inmiscuirse en la campaña opinando en nuestra
contra". Según el candidato, Bielsa afirmó que el de Correa sería un
gobierno "tumultuoso" y no es la persona adecuada para ocupar la
presidencia de Ecuador.
Pero
ayer mismo, Bielsa dijo que aunque usó esa palabra, no se refería a Correa ni
la usó en sentido peyorativo, y aseguró que no se irá del país.
Esto
calentó una campaña por demás tranquila y que aún cuenta con un 27% de
indecisos que podrían volcar el resultado para cualquier lado, según analistas.
Opositor
al Tratado de Libre Comercio, Correa advierte que salir de la dolarización
"por ahora es imposible, porque generaría una guerra civil en el
país". En cambio, su posible contrincante en la segunda vuelta, Noboa,
plantea una alianza con EU, "revisar las relaciones con Venezuela y Cuba y
tratar con cariño a los inversionistas extranjeros", sin revisar los
cuestionados contratos petroleros.
Pero el plato fuerte de la elección parece ser la disputa
por el segundo lugar entre Roldós, quien propone cambios a la Constitución, y
Noboa, dos veces derrotado en la segunda vuelta, dueño de una personalidad que
genera grandes bolsones de rechazo en la población. Del perfil de los
principales candidatos -que incluye a Filmar Gutiérrez, hermano del ex
presidente Lucio Gutiérrez-, y de la historia reciente del país, se desprende
el sentimiento de votantes como Adalberto Espinoza, quien evalúa incluso la
posibilidad de votar en blanco y sostiene que "vamos a votar a un
presidente como mucho por un año. Porque después, en ese lapso ya lo estamos
botando".
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