Padre nuestro, tú que estás En los cielos enlazado, Tu nombre glorificado Sea por siempre jamás; Tu reino e gran consuelo Nos venga por heredad; Hágase tu voluntad, Así como allá en el cielo, No menos acá en el suelo.
El nuestro pan cotidiano, Que tu bondad nos envía, Dánoslo, SEÑOR, hoy en día, Con tu santa y firme mano; Perdona con tal perdón A nuestras deudas y errores, Cual nos á nuestros deudores; No nos venga tentación; Líbranos de perdición. Inmenso padre eternal, ¿Qué son tan altos motivos? Que os da el linaje humanal, Que por hijos adoptivos Dais al hijo natural? Exceso es grande de amor, Para que el hombre se asombre De ver tan alto favor, Que el Hijo de Dios y el Hombre Llamen á un mismo señor. Mira que tanto te amó, Alma, si quieres moverte, Por poder morir nasció, Porque heredes con su muerte La gloria que él te ganó. Siendo mio el interese, Humana y muerte recibe Mejor que si suyo fuese, Por quien, Señor, por quien vive Como si nunca supiese. |