Teresa de Jesús Siglo XVI
Ya toda me entregué y di, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Cuando el dulce Cazador me tiró y dejó rendida, en los brazos del amor mi alma quedó caída, y cobrando nueva vida de tal manera he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Tírome con una flecha enarbolada de amor y mi alma quedó hecha una con su Criador; ya yo no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. |